jueves, 20 de febrero de 2014
Elogio de la vida campesina
Abre una nueva entrada en tu blog y copia y pega en ella el relato y las preguntas siguientes:Invitó el ratón de la corte a su primo del campo con mucha cortesía a un banquete de huesos de exquisitos pajarillos, contándole lo bien que en la ciudad se comía. Sirviendo como mantel un tapiz de Turquía, muy fácil es entender la vida regalada de los dos amigos.Pero en el mejor momento algo estropeó el festín:En la puerta de la sala oyeron de pronto un ruido y vieron que asomó el gato. Huyó el ratón cortesano, seguido de su compañero que no sabía dónde esconderse.Cesó el ruido; se fue el gato con el ama y volvieron a la carga los ratones. Y dijo el ratón de palacio:-- Terminemos el banquete.-- No. Basta -- responde el campesino --. Ven mañana a mi cueva, que aunque no me puedo dar festines de rey, nadie me interrumpe, y podremos comer tranquilos. ¡ Adiós pariente ! ¡Poco vale el placer cuando el temor lo amarga !No quieras vivir rodeado de bienes, si ellos van a ser la causa de tu desdicha.
pertenece al genero narrativo
lo a echo esopo
jueves, 13 de febrero de 2014
lunes, 10 de febrero de 2014
la fabula
El zorro y el cuervo
Con sus negros y legañosos ojos, el cuervo observaba al zorro que se hallaba en el suelo, allá abajo. Lo miró saltar una y otra vez al árbol en que él estaba posado, chillando desaforadamente. Los demás cuervos graznaban alarmados, desde las ramas altas, hasta que aquel clamoreo llenó los aires. Pero el cuervo negro callaba, porque sujetaba con fuerza en su pico un gran trozo de queso amarillo.
Cuando el astuto zorro comprendió, por fin, que no podría alcanzar el queso del cuervo, trató de obtenerlo de algún otro modo.
-¡Mi querido, mi queridísimo cuervo! -le dijo suavemente-. ¡Oh beldad del bosque! ¡Tu fuerza es mayor que la del águila de anchas alas, tu vuelo tiene más gracia que el de la golondrina, tu reluciente plumaje negro brilla más que el del pavo real! ¡ Lástima que, aunque tienes todos esos dones, la naturaleza se haya negado a darte una voz!
Los negros ojos del cuervo habían centelleado de alegría ante la adulación del zorro, pero sus últimas palabras lo irritaron. ¿Qué quería decir al afirmar que no tenía voz?
-Quizá esto último sea falso -dijo el zorro en tono amistoso-. Puede ser que el envidioso ruiseñor haya difundido esa mentira para desterrar del bosque la única voz que puede superar a la suya en belleza. Ojalá quisieras cantar, aunque sólo fuese unas pocas notas, hermoso cuervo, que me permitieran oir la música de tu canción.
E hizo chasquear sus labios, como un anticipo del deleite que iba a sentir.
La exhortación del taimado zorro resultó demasiado fuerte para la vanidad del cuervo.
Graznó sonoramente, el trozo de queso se le cayó del pico, y el zorro lo atrapó y se fue con él.
-Si tu sentido común hubiese sido la mitad de grande que tu vanidad, tendrías aún tu queso -dijo el viejo cuervo negro que encabezaba la bandada.
Y graznó, disgustado, levantando el vuelo.
EL CUERVO Y EL ZORRO
En la rama de un árbol,
bien ufano y contento,
con un queso en el pico
estaba un señor cuervo.
Del olor atraído,
un zorro muy maestro
le dijo estas palabras
a poco más o menos:
“¡Tenqa usted buenos dias,
señor cuervo, mi dueño!
¡Vaya, que estáis donoso,
mono, lindo en extremo!
Yo no gasto lisonjas,
y digo lo que siento:
que si a tu bella traza
corresponde el gorjeo,
juro a la diosa Ceres,
siendo testigo el cielo,
que tú serás el fénix
de sus vastos imperios.”
Al oir un discurso
tan dulce y halagüeño.
de vanidad llevado,
quiso cantar el cuervo.
Abrió su negro pico.
dejó caer el queso.
El muy astuto zorro,
después de haberlo preso,
le dijo “¡Señor bobo,
pues sin otro alimento
quedáis con alabanzas
tan hinchado y repleto,
digerid las lisonjas
mientras digiero el queso!”
bien ufano y contento,
con un queso en el pico
estaba un señor cuervo.
Del olor atraído,
un zorro muy maestro
le dijo estas palabras
a poco más o menos:
“¡Tenqa usted buenos dias,
señor cuervo, mi dueño!
¡Vaya, que estáis donoso,
mono, lindo en extremo!
Yo no gasto lisonjas,
y digo lo que siento:
que si a tu bella traza
corresponde el gorjeo,
juro a la diosa Ceres,
siendo testigo el cielo,
que tú serás el fénix
de sus vastos imperios.”
Al oir un discurso
tan dulce y halagüeño.
de vanidad llevado,
quiso cantar el cuervo.
Abrió su negro pico.
dejó caer el queso.
El muy astuto zorro,
después de haberlo preso,
le dijo “¡Señor bobo,
pues sin otro alimento
quedáis con alabanzas
tan hinchado y repleto,
digerid las lisonjas
mientras digiero el queso!”
Quien oye aduladores,
nunca espere otro premio.
nunca espere otro premio.
El escorpión y la rana
El escorpión y la rana es una fábula de origen desconocido, aunque atribuida a Esopo. En ella un escorpión le pide a una rana que le ayude a cruzar el río prometiéndole no hacerle ningún daño. La rana accede subiéndole a sus espaldas pero cuando están a mitad del trayecto el escorpión pica a la rana. Ésta le pregunta incrédula "¿cómo has podido hacer algo así?, ahora moriremos los dos" ante lo que el escorpión se disculpa "no he tenido elección, es mi naturaleza".
La moraleja de la historia es que no trates de engañarte con los demás al creer que son o pueden ser otros y menos engañarte a ti mismo acerca de quién eres.
jueves, 6 de febrero de 2014
lunes, 3 de febrero de 2014
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